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Here are two articles written by Emily Guevara ( Twitter: @TMTEmily)  on our background and on  Grace Español .   Tyler Morning Telegraph...

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Tuesday, January 21, 2020

Confesión y Arrepentimiento - Salmo 51 - Cuarta Parte

Según el Salmo 51, la confesión y el arrepentimiento trae resultados vv. 13-17

1. Testimonio efectivo v. 13
“Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti.

Solo un pecador perdonado puede ser efectivo en mostrar a otro pecador el camino a Dios. El testimonio es efectivo y hace que el pecador se arrepienta y vuelva al Señor.

No puedes hablarle a alguien y decirle que se ponga a cuenta con Dios cuando tu lo has hecho.

2. Alabanza a Dios vv. 14-15
“Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;
Cantará mi lengua tu justicia.
Señor, abre mis labios,
Y publicará mi boca tu alabanza.”

David ruega “oh Dios, Dios de mi salvación” que no le permita cometer el pecado de homicidio. Lo paralelo para nosotros es orar, “No me metas en tentación sino líbrame del mal”.

Además le ruega al “Señor” (Adonaí) de su vida que abra sus labios para alabarle. Su pecado le había impedido “publicar”, expresar abiertamente su alabanza, pero ahora que ha sido perdonado lo puede hacer.

Cuando confiesas y te arrepientes de tus pecados podrás alabar a Dios libremente. Debes depender de Él diariamente para no pecar.

3. Adoración verdadera a Dios vv. 16-17

1. Lo que no es adoración (lo que Dios no quiere) v. 16
“Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto.”

Los sacrificios que este versículo menciona son los sacrificios de paz y de consagración. Pero esto es no es posible cuando hay pecado no confesado ni arrepentimiento.

La adoración externa, que no es una expresión de un corazón que ha confesado su pecado no es lo que Dios quiere. Dios no quiere ritualismo o religión externa con un corazón que acapara el pecado. Dios quiere nuestra vida.

2. Lo que es adoración (lo que Dios quiere) v. 17
“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”

Dios desea que le adoremos en espíritu en verdad. Mientras vives sin confesar y arrepentirte de tu pecado no puedes adorarle ni tener comunión con Él. Debes quebrantarte delante de Dios. Esto le agrada. Dios no rechaza al corazón echo pedazos y humillado por sus pecados.

¿Porqué? porque Dios es santo y su santidad requiere que reconozcamos nuestro pecado. La persona humilde y quebrantada reconoce la santidad, la soberanía y la grandeza de Dios. Dios tiene comunión con este tipo de persona:

“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.” Isaías 57:15

El último resultado de la confesión y arrepentimiento es:

4. Intercesión por otros vv. 18-19

“Haz bien con tu benevolencia a Sion;
Edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
El holocausto u ofrenda del todo quemada;
Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.”

Solamente cuando hemos sido restaurados por medio de la confesión y arrepentimiento que podemos interceder por otros, rogar a Dios por otros.

Hay dos preguntas que debemos contestar basado en el estudio sobre el salmo 51

¿Cómo respondes a tus pecados? 

Quizás eres creyente y entiendes que debes pedir perdón a Dios cuando pecas. Aplicas la promesa de 1 Juan 1:9. Quizás vives una vida indiferente y carnal y no respondes al pecado como debes. Quizás lo haces porque no crees que cometes pecados grandes como el de David. Pero TODO pecado es una traición en contra de Dios. Gálatas 5:16-21  nos da una lista de obras de la carne que son pecado. Algunos son muy “pequeños” que nosotros llamamos “debilidades” pero son pecado y necesitamos confesarles y arrepentirnos.

Puede que hallan pecados que exteriormente son más dañinos. Dios te manda a arrepentirte. Tu vida necesita ser restaurada como la de David.

Si no haz dado tu vida a Cristo para que te perdone, limpie y transforme, debes hacerlo. Si no reconoces tu pecado de vivir a tu manera y te arrepientes, no podrás tener su perdón. No se puede adquirir de ninguna manera humana.

¿Vives con la realización de eres una persona pecadora y necesitas ser limpio?

Realizar que naciste en pecado es importante y entender que el pecado está arraigado en ti debe llevarte a vivir una vida en dependencia en el Señor. No debes darte el lujo de ser laxo a tus malos deseos. Debes buscar la verdad y sabiduría de Dios.

Plegaria de Confesión basada en el Salmo 51
Oh Dios:
Gracias por tu misericordia y tu piedad para conmigo.
Gracias por borrar mis rebeliones en contra de ti a través de Cristo.
Gracias que la sangre de Cristo me limpia de todas mis maldades.

Reconozco oh Señor:
Como mis rebeliones te ofenden personalmente
Como mi pecado no me deja acercarme a ti
Como tu eres justo y puro en tu juicio hacia mi pecado
Como mi pecado está arraigado en mi aun desde mi concepción
Como tu amas la verdad en lo íntimo y me haces entender tu manera superior de vivir

Por favor Dios mio:
Purifícame completamente para ser limpio
Arranca mis pecados de mi para que se blanco como la nieve

Hazme
Poder oír verdaderamente el gozo y la alegría tuya
Restaura mi vida física que ha sido afectada por mi pecado
Acércame a ti a través de la sangre de Cristo
No veas mis pecados sino a Cristo en mi

Crea en mí, oh Dios
Un interior completamente limpio
Un espíritu fiel a ti
No me deseches de tu presencia
No quites al Espíritu Santo guiador de mi vida
Renueva el gozo de que soy salvo en Cristo
Y tu Espíritu noble y bueno me siga guiando

Señor ahora que he confesado mi pecado
Y me has perdonado
Puedo mostrar a otros pecadores como yo tu camino
Pero no me permitas ser arrogante sino líbrame del mal
Señor quiero cantar de lo justo de eres
Quiero publicar con mi boca tu alabanza
Quiero adorarte verdaderamente, no con sacrificios superficiales
Quiero adorarte rindiendo mi vida humildemente ante ti
Entonces podré pedirte por otros necesitados como yo
Y aceptarás lo que hago con sacrifico para ti
Por Cristo mi Redentor, Amén

Confesión y Arrepentimiento - Tercera parte

David en el Salmo 51 ruega que Dios le perdone por su misericordia y bondad, confiesa su pecado y también ora pidiendo restauración vv. 8-12

El pecado afecta nuestra vida. Cuando son pecados externos, especialmente morales y sexuales traen consecuencias que Dios no va ha hacer desaparecer. David experimentó consecuencias temporales y permanentes. Su hijo murió y sufrió el castigo de Dios en el cual siempre tuvo guerra con alguien y especialmente con su hijo Absalón.

Pero el pecado afecta también la vida moral. Hace un desastre en nuestra moralidad ya que toca nuestra conciencia, nuestras emociones y abre la puerta a tentaciones que jamás serán evitadas.

Además el pecado afecta la vida espiritual. Esta es la más importante ya que cuando creemos en Cristo ya no vivimos según nuestros malos deseos sino según el Espíritu de Dios. El pecado interrumpe nuestra relación con Dios. Solo puede ser restaurada cuando hay confesión y arrepentimiento.

Hay seis maneras en que somos restaurados por Dios. Esto no proviene de nosotros.

1. Gozo y alegría v. 8
“Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.”

a. El pecado afecta la vida emocional. 
“Hazme oír gozo y alegría”

David perdió su gozo y alegría. El pecado lo hizo sordo al gozo y la alegría. ¿Cómo podría participar libremente en la adoración de Dios? no podía hacerlo. El pide que Dios le restaure y pueda oír gozo y alegría otra vez.

Debemos entender que nuestro pecado afectará nuestra vida de adoración con otros. En la casa es fácil evitarlo pero al reunirnos con otros creyentes lo haremos en público, podemos fingir pero no habrá gozo y alegría verdadera. En algunos de ustedes es obvio cuando no hay alegría y gozo y quizás es porque no estás bien con el Señor.

Si eres creyente, y estás caminando rectamente con el Señor, tendrás gozo y alegría que será evidente. Te sentirás parte de la comunidad de creyentes cada vez que participas.

b. El pecado afecta el cuerpo y la mente de la persona. 
“Y se recrearán los huesos que has abatido”

El hecho que David no confesó su pecado ni se arrepintió le afecto también su cuerpo y su mente (psicosomático). Mirar el salmo 32:3-4. Psalm 32:3-4. Hay personas que debido al pecado están deprimidas, ansiosas, enojados e insatisfechas y esto afecta el cuerpo físico. La confesión y el arrepentimiento hace que los huesos se recreen o que se regocijen o bailen.

2. Perdón y aceptación v. 9
“Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.”

Esconder el rostro es una manera figurada de decir que Dios le perdone y le acepte de nuevo. David reitera ser perdonado como lo hizo en el versículo 1 y pide que sus maldades, sus pecados sean eliminados completamente.

3. Mente, voluntad y deseos limpios v. 10a
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio”

El corazón para los judíos es la mente de donde surgen los deseos y se llevan a cabo las decisiones.  Es el área volitiva.

David pide que Dios cree, forme, restaure su mente y voluntad de tal manera que pueda ser limpio de su pecado y pueda volver ha hacer la voluntad de Dios con un pureza.

La idea que viene a mi mente es como cuando hacemos “reboot” o reiniciamos la computadora. Esto hace que todo comience de nuevo de una manera limpia. Roguemos que Dios nos reinicie en nuestra manera de pensar, en nuestros deseos y voluntad.

Que nos de su mente y sus deseos para hacer su voluntad.

4. Espíritu determinado v. 10b
“Y renueva un espíritu recto dentro de mí.”

David pide que su espíritu sea restaurado. Un espíritu determinado a seguir fiel al Señor que no caiga en pecado. Un espíritu que persevera hasta el fin. Un espíritu determinado nos ayudará a servir fielmente al Señor.

Espero que esta sea tu oración. Es mi oración.

5. Comunión con Dios (Espíritu Santo) v. 11
“No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.”

David no quiere ser desechado como Saúl fue desechado por Dios. El quiere tener comunión con Él. La presencia y llenura del Espíritu Santo (cf. Isa. 63:10, 11) hace posible tener comunión con Dios. Sin el Espíritu Santo no hay comunión con Dios. El creyente hoy día no debe tener perdón de perder el Espíritu Santo ya que mora permanentemente no como en el Antiguo Testamento.

Podemos entristecer (Efe. 4:30) o apagar al Espíritu (1 Tes. 5:19) pero nunca lo perderemos. Al confesar nuestros pecados somos restaurados a la comunión con Dios. El Espíritu Santo asume su rol de Consolador, Guiador, y caminamos (Gál. 5:16) en dominados o llenos por Él y producimos su fruto (Gál. 5:22).

Debemos rogar al Señor que nos mantenga en comunión con Él a través del Espíritu Santo. Que podamos ser obedientes a Él para no entristecerle o apagarle.

6. Gozo de la salvación v. 12
“Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.”

David pide que Dios devuelva el gozo de su salvación. La confesión y el arrepentimiento restaura el gozo de nuestra relación con nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

El gozo de la salvación se experimenta de una manera muy especial cuando conocemos a Cristo. Todos Uds. que son creyentes entienden esto. Hay gozo inexplicable cuando uno conoce a Cristo. A medida que vamos creciendo en el Señor nuestra madurez espiritual se mide por un gozo estable y profundo. El pecado no confesado y la falta de arrepentimiento nos hace perder ese gozo. Todo se vuelve apático y aburrido. Nos volvemos en religiosos. Dirigimos nosotros nuestra vida y no el Espíritu Santo. La confesión y el arrepentimiento nos restaura el gozo de la salvación, el gozo de conocer a nuestro Salvador. Además, el Espíritu noble o generoso de Dios nos vuelve a guiar. Él no lo puede hacer si no le dejamos.

Quizás este año debemos dedicar tiempo en confesión y arrepentimiento para que Dios nos vuelva el gozo de la salvación y su Espíritu nos dirija.

David ruego por el perdón de Dios, confiesa su pecado, pide restauración de su gozo y alegría, pide perdón y aceptación, pide mente, voluntad y deseos limpios, espíritu determinado, comunión con Dios y renovación del gozo de su salvación.
Esto trae resultados. En la siguiente parte lo aprenderemos.

Confesión y Arrepentimiento - Cuarta parte



Confesión y Arrepentimiento - Segunda parte

En la primera parte hablamos que el Salmo 51 nos enseña que cuando pecamos debemos pedir perdón apelando a la piedad y bondad de Dios.
Pero esto es solo el comienzo.

Debemos también confesar nuestro pecado a Dios vv. 3-7

Hay cinco pasos en el proceso de la confesión.

1. Reconocer el pecado en tu vida v. 3

a. El pecado es rebelión en contra de Dios v. 3a
“Porque yo reconozco mis rebeliones”

El primer paso hacia la confesión es reconocer el pecado en nuestra vida. El pecado es rebelión (rehusar obediencia) contra Dios.  Debemos entender que somos pecadores y reconocerlo. Creo que todos sabemos las áreas donde somos propensos a caer, pero muchas veces no reconocemos que estas rebeliones son en contra de Dios. Cuando escogemos pecar, estamos rebelándonos en contra de Dios. Estamos diciéndole que no deseamos estar de acuerdo con Él en lo que considera malo.

b. El pecado se arraiga en nuestra conciencia cuando no hay arrepentimiento v. 3b
“Y mi pecado está siempre delante de mí.”

David, a pesar que estuvo un año sin arrepentirse, sabía que su pecado esta siempre delante de él. No podía esconderlo delante de Dios. Lo que hizo, lo hizo con mucha “privacidad” ante otros, pero no ante Dios.  Todo pecado nuestro es hecho delante de Dios.

NO podemos huir de Dios cuando pecamos. Nuestro pecado siempre estará delante de Dios.

Debemos de entender que para recibir el perdón de Dios debemos reconocer que el pecado en nuestra vida es rebelión en contra de Dios. Debemos también:

2. Reconocer que la afrenta es contra Dios v. 4

a. El pecado (errar al blanco) es contra Dios v. 4a

“Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos”

El mundo con su relativismo hoy día diría que esto que hizo David es malo porque ofendió e hizo daño al prójimo. Pero para el creyente esto no es suficiente. El pecado es una afrenta directa a Dios porque no hemos obedecido su Palabra.
David reconoce que su pecado es una traición en contra de Dios. El ha hecho lo malo delante de los ojos de Dios al no obedecerle. Debemos nosotros mirar el pecado así. El pecado es fallarle a Dios.

El Dios que nos ha salvado es santo y a través de Cristo nos ha santificado. Debemos de vivir de una manera santa como Él es santo. Cuando pecamos delante de sus ojos, y esto es literalmente. Es directamente en contra de Él que nos está viendo.

Cuando reconocemos que el pecado nuestro es  afrenta en contra de Dios declaramos que:

b. Dios es justo v. 4b

“Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.”

Dios no nos para de pecar ni nosotros podemos pedirle que nos pare. Nosotros cuando pecamos nos damos cuenta de que el pecado no inculpa a Dios sino que reconoce que es nuestra culpa. Nosotros hemos fallado porque no reconocemos o entendemos lo justo y lo puro que es Dios. Si entendiéramos que Dios es “justo en su palabra” y que su juicio es puro, no pecaríamos.

El pecado nos muestra que Dios es justo y nosotros somos pecadores que necesitamos su perdón.

Al confesar debemos reconocer nuestro pecado, que es rebelión y una afrenta delante de Dios pero también:

3. Realizar el origen de tu pecado v. 5

“He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.”

David no solo reconoce el pecado en su vida y reconoce que es una afrenta en contra de Dios sino que realiza algo muy importante.

“He aquí” es una expresión de asombro. David realiza de donde proviene su pecado.

El pecado es innato.
El fue concebido (era humano) y nació en pecado. En al teología se llama esto la “depravación total del hombre”. Esto quiere decir que somos concebidos (somos humanos en la concepción) y nacemos con la inclinación o tendencia para pecar porque somos el producto de un hombre y una mujer pecadores. No nacemos inocentes, nacemos pecadores. No tenemos que enseñarles a nuestros hijos a ser malos, ya vienen contaminados por el pecado.

Es importante reconocer esta verdad porque nos hace ver que necesitamos a Cristo para que nos salve de nuestros pecados. Necesitamos que el nos perdone, nos limpie, nos transforme y nos de una naturaleza nueva. Esto es lo que sucede cuando creemos en Cristo como nuestro Señor y Salvador.

Si tu está tratando de ser bueno por tus medios, no lo lograrás. Solo Cristo puede transformarte interiormente.

En nuestra confesión debemos también:

4. Expresar la verdad de Dios y entender la sabiduría de Dios v. 6

David expresa asombro de su pecado innato sino que se asombra que este pecado está en oposición a Dios. Por dos razones:

1. Dios se deleita en la verdad v. 6a
“He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo”

Dios se deleita en la verdad en medio de lo que ha sido oculto. En otras palabras, Dios se deleita en lo que revela su verdad a pesar de lo oculto (el misterio de el pecado innato o el pecado oculto) o en lo íntimo de nuestro corazón. El quiere que entendamos su verdad en nuestros corazones.

2. La verdad de Dios lleva a buenas decisiones (sabiduría) v. 6b
“Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.”

Dios ha enseñado a David (en lo escondido de su pecaminosidad) su verdad que le lleva a vivir una vida sabia con buenas decisiones.

Nuestra confesión debe incluir nuestra expresión de la verdad de Dios y cómo nos ha hecho ver que su sabiduría es superior a una vida en pecado. La sabiduría de Dios nos ayudará a evitar pecar contra Dios. Es una protección para nosotros.

El último paso en la confesión es,

5. Entender que solo Dios puede limpiarte completamente de tu pecado v. 7

“Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.”

En el Antiguo Testamento cuando alguien quería ser purificado habiendo cumplido los requisitos, el sacerdote tomaba ramas de hisopo las cuales metía en agua y las rociaba sobre la persona. Esto era símbolo de la pureza.

David pide que Dios sea el que directamente le limpie completamente (más blanco que la nieve) de su pecado. Aquí podemos ver que anticipa la venida de Cristo el cual a través del sacrificio en la cruz nos limpiaría y lavaría de nuestros pecados.

David ruega que Dios le perdone por su misericordia y bondad, confiesa su pecado y hace algo más. De esto se trata la siguiente parte.

Confesión y Arrepentimiento - Tercera parte